Cuentos en el Día de la Madre: "La mejor cocinera del mundo"



A pocos días de celebrar el Día de la Madre, queremos compartir un cuento muy especial para que puedas contarle a ese ser tan querido en la familia.

Cuentos en el Día de la Madre: "La mejor cocinera del mundo"

Sara aún no podía creer lo que estaba ocurriendo. Su mamá era muy normal, era como cualquier buena mamá, menos cuando entraba en la cocina. De pronto, su cara se transformaba. Su nariz se hacía mucho más grande y podía oler cualquier ingrediente para sus platos que se hallara en la cocina. También podía oler cuántas personas vendrían a comer o merendar ese día a casa y su plato favorito. Así que todos los que venían a comer a casa quedaban muy contentos. Nunca fallaba. Pero lo mejor y más divertido es que la mamá de Sara no necesitaba muchos ingredientes. Cuando cocinaba nunca te imaginabas lo que saldría de su cazuela cuando levantaba la tapa. Un día, Sara quiso poner a prueba a su mamá e invitó a todos sus amiguitos del cole a comer en su casa sin decírselo a ella. Cuando mamá abrió la puerta de casa, Sara entró con 40 amiguitos. Mamá dijo al instante:
- Con que Sara os ha invitado a comer, ¿eh? Pues sentaros donde podáis porque la comida estará lista en 3 minutos.
Pero Sara y sus amigos prefirieron ir a la cocina detrás de mamá para ver cómo preparaba tanta comida en sólo 3 minutos. Mamá cogió su cazuela y se transformó en un instante. Su gran nariz olisqueó un poco por la cocina y comenzó a sonreír y cantar una graciosa canción a los niños que se divertían mucho viéndola cocinar y cantar. Se movía muy rápido por toda la cocina cogiendo primero un poco de harina, luego una pequeña zanahoria, un tomate, una pizca de agua y sal. Le puso la tapa a la cazuela y lo movió un poquito. Después levantó la tapa y salió un delicioso aroma que cada niño identificó como el olor de su comida favorita.
- ¡Bieeeen! comenzaron a gritar todos los niños, a los que se les hacía la boca agua.
Mamá cogió un gran cucharón y comenzó a servir la comida en el plato de cada niño. Todos se quedaron boquiabiertos. Cada vez que mamá servía comida a un niño, de la cazuela salía su comida favorita. A uno espaguetis, a otro pollo asado, a otro pizza, a otro hamburguesa, y así hasta 40.
- ¡ Viva la cocinera loca! gritaron todos muy contentos y satisfechos.
Mi mamá es genial! reconoció Sara.  

Autor: Rosario Fortuna Sánchez


 

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