Cuentos Cortos Latinoamericanos: "Nacimiento"

Hoy queremos compartir un hermoso Cuentos Cortos Latinoamericanos que lleva por titulo "Nacimiento", escrito por Olga ALONSO PERALTA , esperamos les guste mucho y no se olviden dejar sus comentarios y sugerencias.
 
La representación de navidad había empezado, las mamás vestían a los niños y los papás, cámara en ristre, inmortalizaban a través de la lente la capacidad histriónica de sus retoños.
En Cancún ya había empezado el frío, con la lluvia y el norte que llevaba mas de dos días, todos parecíamos refugiados de algún desastre ecológico, como siempre, con suéter pero con sandalias o bermudas.
Pero dentro del teatro, con aire acondicionado, el viento y la lluvia eran mas bien parte del decorado de la pastorela. Las inclemencias del tiempo serían nada más un retraso para subirse a los coches…
En otro lugar de la misma ciudad, una pareja se abrazaba mientras el camión que venía de Villahermosa entraba a la reluciente Cancún vomitandolos entre risas, carcajadas y abrazos que no eran para ellos, en una isla de soledad dentro del estruendo y el gentío.
Encarnación volteó a ver a Manuela con ternura.
-Ya mero llegamos, te prometo que hoy estaremos bajo techo… tratando de que su voz no saliera el cansancio que llevaba acumulado.
Manuela sonrió.
-Estoy bien, de veras vamos otro poco, las mujeres de mi casa somos reteaguantadoras…
La temporada vacacional era excelente, hasta el presidente municipal lo dijo, y eso que él siempre ponía las cosas negras para subir los impuestos y jalar más agua a su molino.
La asociación de hoteles estaba de acuerdo con que Cancún se recuperaba de los daños sufridos por el embate de los todo-incluido y de la competencia de Playa del Carmen.
¡Vaya, si hasta los hotelitos del centro estaban llenos! Parecían los tiempos primeros en que todo el mundo quería un pedacito de Cancún.
¡Cómo me había costado preparar a los niños para que la obrita escolar saliera lucidora! De veras que las mamás ayudaron mucho, los trajes vinieron de una casa especializada en el DF. Trabajar en las escuelas privadas tenía su encanto, este tipo de cosas se daban bastante más fácil, especialmente si se tenían los medios económicos necesarios.
Mi colaboración es importante; enseñar a los niños el significado verdadero de la navidad. El nacimiento del Salvador, que se hizo hombre para habitar entre nosotros. Uno más entre los humildes de la tierra. No ese Santa Claus, tan gringo que es nada más sólo un pretexto para comprar regalos sin una verdadera razón de ser. A menos de que el crecimiento económico sea una prioridad cristiana
¡Creo que lo conseguí! Mientras los papás brindaban con los maestros, me escabullí a fumarme un cigarrito, eso que la maestra de moral le meta duro al cigarro no se ve muy bien, que ejemplo les daré a mis niños…un poco difícil con la lluvia y el viento pero bajo la marquesina, a un ladito, se estaba bastante bien. Nadie me vería.
Una voz me sorprendió, saliendo de la lluvia y el viento.
-¿Seño me puede ayudar? ¿Será que podemos quedarnos aquí? Las escuelas luego tienen habitaciones vacías durante las vacaciones…Mi mujer está embarazada y estamos muy cansados… Fíjese que mi prima no está y nos íbamos a quedar con ella… nomás que los hoteles están llenos y dicen que no hay ni un lugar…
-¿Y a que vinieron? … además como se le ocurre, con su señora en tan avanzado estado… (esta gente no tiene dos dedos de entendimiento)
-Es que nos dijeron que aquí había trabajo y como me cerraron mi taller allá en Villahermosa, bueno… no en Villa en Teapa… pues dicen que aquí si hay y pues la familia está creciendo ya ve usted… (ay estos indios clasemedieros, bueno ni a clasemedieros llegan… se creen todo lo que les dice la tele, si por lo menos llegaran sin familia o sin preñarse… con la cantidad de servicio que hace falta aquí… pero embarazada, ni loca! Luego se te quedan con todo y la criatura)
-Si usted quiere le doy mis datos, somos gente honrada. Mire, mis papeles, me llamo Encarnación Bautista y mi mujer se llama Manuela Flores; somos de buena familia…no hay problema si nos quedamos hasta le puedo ayudar a cuidar la escuela…
-Pues si son tan conocidos ¿para que se vinieron para acá, no sabe que no es época de andar viajando? Tengo un velador, gracias (como si fuera yo a meter a un desconocido a estas alturas…)
-Seño, pero…
-Nada, nada, mire váyanse al parque de las Palapas, ahí esta el DIF, a lo mejor le pueden ayudar…ellos sabrán que hacer..
-Miss Laura, ¿Donde anda?
Las voces de mis alumnos con algunos de sus papás me hicieron despedirme.
-Ándele, vayan para el centro…aquí tiene para el taxi, no es mucho pero de algo le servirá.
La lluvia amainó un poco, lo suficiente para permitirles subir
trabajosamente, a un taxi que al ver que había función estaba por ahí, con la esperanza de una “llevada”
Una imagen se quedó en mi retina, una mujer embarazada, cansada y con todo ello caminando sonriente, un hombre joven pero encorvado por la responsabilidad de la vida que llega. Apenas entré y ví la imagen de nuevo, esta vez en el escenario. No pude salir, ya la lluvia se los había llevado, otros dos mil años quizás, otra noche cualquiera.
La promesa inmemorial del nacimiento…

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