Cuento de Ciencia y Ficcion: "Que nos deparara el futuro"

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Cuento de Ciencia y Ficcion: "Que nos deparara el futuro"
Autor: Arturo Gonzalez

Todo comenzó con algo tan simple como un proyecto alocado de fin de carrera. Stephe pensó que la mejor manera de sobresalir en una carrera tan marcada como geologia era hacer algo que no hiciese mucha gente por lo que cuando planteo el proyecto para realizar un estudio en la antartida no esperaba que se lo aceptasen. Ya tenía en mente otro tema más mundano cuando le llego el sobre que confirmaba que no solo aceptaban su proyecto sino que se lo financiarían a través de una beca especial. Como el proyecto aceptaba un acompañante decidió que fuese con el su mejor amigo Mark, a pesar de que este era lingüista. Había sopesado los principales inconvenientes del continente helado y el primero era la sensación de soledad por lo que optó por la persona con la que se encontraría mas cómodo.

En su proyecto lo que quería conseguir un estudio general de todos los minerales y estratos que se podían localizar en las nuevas playas que se estaban generando por el retroceso del hielo. Por lo que su campamento base se instalo en una de esas playas. Durante un par de días no se encontró con nada fuera de lo normal pero el tercero tropezó con un mineral extremadamente duro pero eso no era lo mas sorprendente. Era completamente liso, por lo menos en la parte que se entreveía en el barro. Tardo un rato en dejar la pieza completamente limpia y definidos sus límites. El tamaño aproximado era de medio metro por medio metro y completamente liso y perfectamente cortado. Una vez analizado descubrió que era titanio y con esas características sería tremendamente difícil que fuese obra de la naturaleza por si sola. No dudo en explicárselo a su amigo y pedirle que le ayudase a tratar de moverlo. Pudieron poner los dedos por debajo, ya que no era muy grueso, y así levantarlo. Esta chapa ocultaba un agujero que conducía hacia abajo. Lo primero que pensó fue en entrar ya que era algo realmente misterioso pero justo cuando empezaba a bajar escucho a su amigo gritar y saltar.

– Que te pasa Mark?.

– ¿No te has fijado en la parte de atrás de la chapa?

– No, ¿Por qué?

– Míralo anda.

Pudo ver que había símbolo y dibujos pequeños enmarcados en un cuadrado en el centro. Su amigo le pidió que esperara a que se lo estudiase bien ya que podía entender alguno de los símbolos. Al final del día cuando se reunieron para cenar Mark le explicó que ya casi lo tenia completo. Había podido traducir la gran mayoria de los símbolos y había llegado a la conclusión de que era una especie de abecedario gráfico donde cada símbolo era una silaba por si mismo. Le dijo que para mañana ya podrían entrar y que se había algo mas escrito seguramente lo podría entender. Ya no había nada más por lo que esperar mañana sería el día.

Se prepararon para bajar y llevaron reservas para varios días. La bajada era corta y daba directamente a un pasillo recto que parecía bajar de manera suave y progresiva. Después de caminar un buen rato comenzaron a notar que la temperatura bajaba al ritmo que ellos lo hacían, hasta llegar a un punto del cual prefirieron no seguir y equiparse mejor. Cuando llegaron a la superficie comentaron lo extraño de la bajada de temperatura y Stephe dijo que justo antes de dar la vuelta le había parecido escuchar como un pitido pero muy lejano. Como al salir ya era de noche lo dejaron para el día siguiente.

Esta vez estaban mejor preparados y justo cuando llegaron al mismo punto en que habían dado la vuelta pudieron escuchar perfectamente un pitido. Este ruido venía de una caja que se encontraba al final del pasillo. Esta caja era perfectamente cuadrada y tenía en la parte delantera algo escrito con los símbolos que había en la chapa. Mark se puso de inmediato a traducirlo y mientras tanto Stephe miro como se encontraban cortadas las paredes. Solo pudo confirmar que no daban la sensación de haber sido cortadas de lo perfectamente lisa que eran. En un susurro Mark le pidió que se le acercara. Había traducido gran parte del texto y el miedo se le veía en la cara a pesar de la oscuridad. Según el texto aquella máquina tenía una duración aproximada de unos 50.000 años y había sido instalada allí para general el suficiente frío como para bajar la temperatura de un planeta en el que no se podía asentar la vida ya que hacía demasiado calor. Llegado a este punto se miraron sin saber que decir. Mark siguió comentando que además el texto informaba que se generaría una capa de hielo y nieve que protegería la maquina para que la vida nativa no la pudiese alterar y que solo quedaría expuesta en el caso de que comenzara a funcionar de manera defectuosa. Si se estaba leyendo este texto es porque la protección se había retirado y habría comenzado el deterioro de la maquina. Seguramente ya se estaría escuchando un pitido y si a eso se le añade un luz roja en la parte de atrás era debido a que el deterioro era mas rápido de lo esperado por lo que seguramente la forma de vida mas evolucionada estaría afectado el clima dificultando la función de la misma. En este ultimo caso solo quedaría esperar que esa forma de vida evolucionada este lo suficientemente avanzada como para poder repararla. Llegado aquí Mark ya no quiso decir nada mas. Los dos se levantaron a la vez y fueron a la parte de atrás de la maquina donde pudieron ver una luz roja parpadeante…

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